agosto 24, 2006

Cine chileno: ni tanto ni tan poco…

Hace unos días en un canal de cable exhibieron el film chileno “Machuca”. Por curiosidad dediqué un tiempo a ver “como se veía” en la televisión en un contexto diferente de percepción a una sala de cine. Y los defectos del film saltaron a la vista. Personalmente nunca le encontré la calidad que tanto pregonaban los comentaristas especializados. Y en ese contexto, la película comparada con los otros filmes que se exhiben en la televisión pagada se veía muy desmerecida.

Mi posición fue verla de manera neutra como si fuera un teleespectador de cualquier país. La dicción de los actores muy deficiente y a veces ininteligible, muchos modismos localistas, la música incidental sólo como acompañamiento y no como un recurso expresivo, un montaje lento y falto de ritmo visual, algunos temáticas entendibles solo para quiénes son chilenos, etc. Mucha pretensión de obra de arte.

En general, casi no veo cine chileno porque considero que está más cerca de una “fotonovela” en movimiento que de una película de factura internacional. Muchos errores de dirección y continuidad, guiones deficientes (les cuesta mucho contar en imágenes), actores sobreactuados y muchos contenidos políticos, religiosos y costumbristas. Es un cine que no se ubica en ningún estilo de los varios que existen ni tampoco en una obra de autor.

Hacer un film en los tiempos actuales no es una tarea tan titánica como antes. La tecnología soluciona muchos problemas, pero no es lo más importante. El talento es lo principal. Tomo como ejemplo el neorrealismo italiano que sin grandes recursos económicos y técnicos hicieron obras cinematográficas que quedaron en la historia por su valor artístico, lo mismo el cine francés que han realizado excelentes y sencillos filmes de gran calidad.

Lamentablemente los “comentaristas o críticos de cine” solo se limitan a opinar sobre el contenido o historia de una película sin profundizar en un análisis de la estética de la expresión cinematográfica lo que lleva a los espectadores a tener un bajo umbral de análisis de lo que están viendo en pantalla, conformarse, y creer que cada película chilena es digna de un Oscar. Y eso no ayuda a hacerlo mejor.

Mención aparte para Silvio Caiozzi, Miguel Littin y Raúl Ruiz quiénes dominan al más alto nivel la realización de una película y lo demuestran cada vez que acometen un trabajo cinematográfico. Como los viejos cineastas chilenos, que si sabían, no están haciendo cine, al resto de los jóvenes “directores de cine” les queda el consuelo de saber que todavía les falta mucho por hacer en este arte y no creerse el cuento de “soy cineasta”. Lo malo es que el público se conforma con poco y eso los deja felices.

2 comentarios:

viejaña dijo...

Tienes mucha razón en tus argumentos, yo sin ser una experta en el tema, sino una simple espectadora amante del buen cine, tengo la misma impresión tuya. Lo que me diferencia de ti, es que mi falta de experticia me hace incapaz de desmenuzar la forma en que se hizo la película y sólo juzgo lo que me llega. Lo que me "hace sentir". Bajo ese precepto, Machuca no me gustó ni en el cine. Pero, al igual que en el cuento del emperador, no podía decir "no la encontré tan buena" sin sufrir la repulsa general de los demás. En cambio Coronación de Caiozzi la encontré genial, Cachimba un poco menos. De Littin, genial El Chacal de Nahueltoro, pero no me gustó su película La última Luna. De Ruiz no he visto nada salvo su Palomita Blanca. Su fama de denso me ahuyenta.
A pesar de todo, sí me gustaron La Fiebre del Loco de Wood y Mi Mejor Enemigo de Alex Bowen.

Coskijazz dijo...

Yo creo que en Chile falta cultura cinematográfica, y por extensión una cultura artística. Por eso muchas películas pasan por buenas y no tienen nada nuevo ni interesante, como las infladas obras del mentado Boris Quercia (que sólo es la cara visible de proyectos que se llevan a cabo por empresarios de principio a fin, ya q no tiene influencia ni en la fotografía, ni en el guión ni en el montaje de sus trabajos, es más bien un espectador del cómo se filma su película), que son el mejor ejemplo de la mediocridad en que puede caer el cine chileno, pero que con presupuesto para comprar críticas y espacios de TV, no importa ya q la gente se deja llevar, y en vez de ver la pelíula ven lo que se dijo de ella. Eso por un lado. Por otro lado está el hecho de que la mayoría espera ver una telenovela en pantalla grande, no quieren pensar nada. De ahí viene otro factor influeyente en el éxito de pseudo comedias de última categoría como las ya mencionadas, que no exigen ningún esfuerzo mental a quien las ve. Es verdad que hay películas bastante interesantes y bien logradas que se han hecho últimamente, como la ya nombrada "Coronación", pero en realidad la mayoría deja mucho que desear, y su éxito depende mucho del espacio que se le brinde en la TV. Lo que me parece interesante es que de un tiempo a esta parte se han hecho esfuerzos (no siempre exitosos) de renovar las temáticas, las estructuras y los estilos, lo que me parece importante. Películas como Fuga, Kiltro o incluso Promedio Rojo, dejándo de lado por un momento una visión crítica, son películas que tienen por lo menos el mérito de ser originales y renovar el manoseado aire pollítico y social de la cinematografía chilena. Fuera de juicios sobre su calidad (de hecho de las 3 películas q nombro, 2 me parecen muy mediocres) abren el mercado a nuevas tendencias, la gente se da cuenta que puede hacer cosas distintas y se le da una variedad siempre bienvenida a la cartelera nacional. Eso da esperanzas sorbe un porvenir favorable, siempre y cuando los nuevos cineastas se dediquen a ver cine chileno, que al parecer es lo q menos hacen, pues de ahí se puede avanzar y no cometer los mismos errores una y otra vez, que es el gran pecado de las obras hechas en Chile, tropezarse mil y una veces con las mismas piedras. Y eso es imperdonable.